lunes, 26 de abril de 2021

Stalin en el Madrid del siglo XXI




El 19 de septiembre de 2019, el Parlamento Europeo aprobó una Resolución sobre la importancia de la memoria histórica europea para el futuro de Europa. Dicha Resolución se basó, entre otras, en la Resolución 1481 de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, de 26 de enero de 2006, sobre la necesidad de una condena internacional de los crímenes de los regímenes comunistas totalitarios; en la Declaración de Praga sobre la Conciencia Europea y el Comunismo, adoptada el 3 de junio de 2008; en su Declaración sobre la proclamación del 23 de agosto como Día Europeo Conmemorativo de las Víctimas del Estalinismo y del Nazismo, adoptada el 23 de septiembre de 2008; en su Resolución, de 2 de abril de 2009, sobre la conciencia europea y el totalitarismo; en la Declaración de Varsovia pronunciada el 23 de agosto de 2011, con ocasión del Día Europeo Conmemorativo de las Víctimas del Estalinismo y el Nazismo; en la declaración conjunta realizada el 23 de agosto de 2018 por representantes de los Gobiernos de los Estados miembros en conmemoración de las víctimas del comunismo, y en las resoluciones y declaraciones sobre los crímenes de los regímenes comunistas totalitarios adoptadas por varios Parlamentos nacionales.

El Parlamento Europeo considera que, mientras que los crímenes del régimen nazi fueron evaluados y castigados gracias a los juicios de Núremberg, sigue existiendo la necesidad urgente de sensibilizar sobre los crímenes perpetrados por el estalinismo y otras dictaduras, evaluarlos moral y jurídicamente, y llevar a cabo investigaciones judiciales sobre ellos. Recuerda que los regímenes nazi y comunista cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones y fueron los causantes de una pérdida de vidas humanas y de libertad en el siglo XX a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la humanidad. Condena toda manifestación y propagación de ideologías totalitarias, como el nazismo y el estalinismo, y pide a todos los Estados miembros que conmemoren el 23 de agosto como Día Europeo Conmemorativo de las Víctimas del Estalinismo y del Nazismo, y que sensibilicen a la nueva generación con respecto a estas cuestiones, incluyendo la historia y el análisis de las consecuencias de los regímenes totalitarios en los planes de estudios y los libros de texto de todas las escuelas de la Unión; así mismo, expresa su preocupación por el hecho de que se sigan usando símbolos de los regímenes totalitarios en la esfera pública y con fines comerciales, y recuerda que varios países europeos han prohibido el uso de símbolos nazis y comunistas.

Esta Resolución fue coincidente en el tiempo con la conmemoración del 80 aniversario del estallido de la Segunda Guerra Mundial y recuerda cómo fue el Pacto Molotov-Ribbentrop, firmado en 1939 entre la Unión Soviética y la Alemania nazi, al que siguió la invasión de Polonia, primero por Hitler y luego por Stalin, y la anexión por la URSS de partes de Rumanía y de las repúblicas de Lituania, Letonia y Estonia.

El ataque alemán a la Unión Soviética en 1941, convirtió al régimen estalinista en un aliado clave para las democracias occidentales en su lucha contra el nazismo. La alianza en la guerra y posterior complicidad de los comunistas e intelectuales afines al comunismo de las democracias occidentales, ayudó a ocultar la verdad de los crímenes estalinistas, cuyas cifras son abrumadoras. Los 25 millones de muertos atribuibles al nazismo deben ser confrontados con los 100 millones de muertos dejados por el comunismo, gracias, entre otras cosas, a que el nazismo fue derrotado en 1945 y el comunismo tuvo más tiempo, ya que pervivió en Europa hasta la desintegración de la URSS en 1991. Aún más importante es el recordar que algunos de los métodos de exterminio puestos en marcha por los nazis, tuvieron su origen en los implantados por Lenin y sistematizados por Stalin.

Aun así, a pesar de la magnitud de los crímenes contra la humanidad perpetrados por el comunismo estalinista, condenados por el Parlamento Europeo y reconocidos por los propios soviéticos con la retirada del cadáver de Stalin del mausoleo de Lenin en la Plaza Roja de Moscú, en nuestra Nación este pasado 14 de abril se llevó a cabo una marcha por el centro de Madrid con profusión de simbología comunista y ensalzando las figuras de Lenin y Stalin, entre otras figuras de la misma calaña, en una imagen insólita y vergonzosa más propia de un noticiero del periodo revolucionario republicano del 36 que del Madrid del siglo XXI.


miércoles, 21 de abril de 2021

TENIENTE CORONEL INTERPRETA EL AHLLELUJAH DE COHEN.



El teniente coronel interpreta el Hallelujah de Cohen en el acto por los militares caídos en la pandemia.


Enseñat, el teniente coronel que conmovió con su voz al Ejército en el homenaje a los caídos.

El Agregado Militar de la Embajada de España en Lisboa posee una larga trayectoria en el Ejército de Tierra. La música es su otra gran vocación.

Cuando a Fernando Manuel Enseñat Berea, teniente coronel del Ejército de Tierra, lo llamaron desde el Ministerio de Defensa para participar en el homenaje en honor de los 27 muertos por la Covid-19 en las Fuerzas Armadas, se entregó a ello con rigor y dedicación.

El encargo, cuenta a EL ESPAÑOL, era interpretar, con su excepcional voz de barítono, una versión del Hallelujah de Leonard Cohen. "La preparé a conciencia. Queríamos aportar nuestro granito de arena a la ceremonia. Fue un honor rendirles memoria". 


 Al acto, celebrado en la Escuela de Guerra del Ejército, en Madrid, asistió toda la plana mayor del Ministerio de Defensa: desde la ministra Margarita Robles, pasando por los jefes de los Ejércitos hasta la directora del CNI, Paz Esteban, así como otros representantes castrenses. También estaba la número dos de Robles, la secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro. VIDEO:

FIN VIDEO:

Uno de los momentos más destacados fue cuando Enseñat alzó su voz e interpretó la pieza que le había sido designada. Su voz conmovió a los presentes y fue la imagen más destacada en un evento que sirvió para arropar a los familiares de los caídos y para recordar y resaltar la labor de los militares combatiendo la pandemia. 

"Se ha escrito una página en la historia de España con mucho dolor y también con mucho orgullo por la labor de las Fuerzas Armadas", dijo la ministra. 

Fernando Enseñat es gallego, de La Coruña. Tiene 53 años y lleva 34 en el Ejército de Tierra. Ingresó en la Academia Militar de Zaragoza en el año 1987. Su primer destino al graduarse fue como teniente en la Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable (BRILAT) en Pontevedra.

Estando allí, en los años posteriores, participó en diversas misiones internacionales. Pisó Bosnia, después Kosovo, y de manera más reciente estuvo destinado en El Líbano, también en zona de conflicto.  

Actualmente es Agregado Militar ante la Embajada de España en Lisboa y a lo largo de su dilatada trayectoria militar, plagada de múltiples destinos como Estrasburgo, Hamburgo o Colonia, ha operado en buena medida como enlace entre las Fuerzas Armadas de España y las de distintos países.

Su relación con la música

Su relación tanto con el Ejército español como con la música le viene, en gran medida, de familia. Por un lado, creció en el seno de una estirpe de tradición castrense. Tanto él como su hermano Amador (teniente general y director del Gabinete Técnico de la ministra de Defensa) son, de hecho, la cuarta generación de militares de esa familia.

Por otro, la vertiente musical le proviene de los antepasados de su madre. Algunos tan ilustres como su tío bisabuelo, Andrés Gaos Berea, compositor y violinista gallego que cobró sobre todo gran relevancia en Buenos Aires a principios del siglo XX. 

"La música siempre ha gustado en la familia. De niño mi madre me llevaba al Teatro de la Zarzuela, y también a la ópera en sus respectivas temporadas", explica a EL ESPAÑOL.



Empezó a estudiar canto en el conservatorio de La Coruña con apenas 14 años. En Madrid, Inés Rivadeneira, una de las grandes mezzosoprano españolas, se convirtió en su profesora. Acudía media hora a la semana a su estudio ubicado en la calle San Nicolás, muy cerca del Teatro Real. Hasta su fallecimiento el pasado mes de agosto, Fernando continuó acercándose por allí. 

Al ingresar en la Academia Militar de Zaragoza, años después, la música se convirtió en una actividad para él secundaria, pero importante. "Ya desde el primer destino, intenté compaginar mi vida profesional con el estudio de la música. No de manera profesional, es decir, no ejercito la voz ocho horas al día, pero sí con mucha frecuencia todos los años desde la adolescencia", dice. Priorizando su empleo militar, así ha hecho siempre desde entonces. 

Eventos solidarios

La interpretación, que sorprendió y conmovió a muchos, no era algo nuevo para Enseñat. La música ha sido un elemento de evasión, de formación de estudio a conciencia. También se trata de una de sus principales aficiones.

Ha participado en innumerables conciertos solidarios, interpretando piezas de ópera, zarzuelas. Humilde, dice que su voz es producto del trabajo y de una larga formación, pero en cada destino nuevo en el que recala, quienes conocen su fama le piden que cante en algún acto benéfico, en alguna gala solidaria, en compañía de otros virtuosos o de las bandas propias del lugar.

Hace dos años participó en el Concierto de Primavera de la Banda Sinfónica do Exército Portugués. Junto a los más de 80 músicos de esa prestigiosa banda, interpretó romanzas de Zarzuela de Luisa Fernanda (Los Vareadores), La Dolorosa (Me da mucho que pensar el hermano Rafael) y Katiuska (Calor de Nido).

Dice Fernando Enseñat que la tragedia del coronavirus también le ha tocado a él de cerca, ya que conocía a alguno de los 27 homenajeados: "Entre ellos había un compañero de promoción. Eso me concernía especialmente. Todos hemos vivido un año muy complicado. Hemos sentido y sufrido en carne propia lo que está pasando con nuestros familiares. Por eso, en el acto se respiraba tanta verdad y tanto sentimiento".


domingo, 11 de abril de 2021

El Ministerio de Defensa elige a los 'Embajadores de la Marca Ejército de España' de Málaga.


Fernández Verni, González de Lara, Braulio Medel, Juan Fraile, Carmen Thyssen, Remedios Cervantes, Federico Beltrán, Antonio J. González y Pedro Luis Gómez recibirán sus credenciales en Sevilla y Granada.



Franciscco Fernández Verni, delegado de la Marca Ejército de España en Málaga, recibió su nombramiento en el Ministerio de Defensa en Madrid. / SUR.

El Ministerio de Defensa ha elegido como representantes por Málaga de la recién creada 'Marca Ejército de España' a nueve personas, en concreto el presidente de la CEA y de la CEM, Javier González de Lara; el presidente de la Fundación Unicaja, Braulio Medel; el vicepresidente de Unicaja y ex presidente de la Diputación, Juan Fraile; la baronesa Thyssen, Carmen Cervera; la actriz Remedios Cervantes, el empresario Federico Beltrán, el presidente de la Asociación Nacional de Legionarios de Honor 'Ortega Munilla' Francisco Fernández Verni, el ex hermano mayor de Mena Antonio Jesús González y el periodista y director de Publicaciones de SUR Pedro Luis Gómez, quienes recibirán el nombramiento en actos que se están celebrando en estos días en las sedes de las capitanías generales de Sevilla y Granada.

La 'Marca Ejército' pretende trasladar a los ciudadanos «lo que es y representa el Ejército de Tierra como institución al servicio de la sociedad dentro de las Fuerzas Armadas. Un servicio permanente integrado por unos valores que le confieren su razón de ser y su identidad. Estos valores, a menudo globales e intangibles, se materializan no sólo en el marco de las operaciones militares en el exterior, sino también, muy especialmente, en el apoyo a las autoridades civiles ante situaciones de emergencia o de interés general, en las que el Ejército manifiesta de forma inmediata su disponibilidad al servicio de todos los españoles«, explica la carta remitida por el general Francisco Javier Varela a los elegidos.

Además de aceptar el reconocimiento de la Institución a su trayectoria profesional, «como Embajador de Marca Ejército, se invita a los miembros que han de asumir el compromiso de contribuir a la difusión y fortalecimiento de la visión de la marca«, continúa la misiva que se ha enviado a los elegidos que lo han sido por distinguirse, de una u otra forma, en sus respectivos ámbitos profesionales, en la defensa y promoción de las actividades y objetivos del Ejército de España.

La primera entrega de los primeros títulos de la Marca Ejército de Tierra tuvo lugar el pasado mes en Madrid, asistiendo por Málaga quien será su delegado en la provincia, Francisco Fernández Verni, actual presidente de la Asociación Nacional de Legionarios de Honor 'Ortega Munilla', que recibió el título junto a importantes personalidades de la vida nacional y madrileña.

sábado, 10 de abril de 2021



A mí, AstraZeneca, por favor



Ignacio Varela-El Confidencial

“Reacciones alérgicas que pueden ser graves y, en ocasiones, producir la muerte”. Estos son los posibles efectos secundarios de la amoxicilina, una de los antibióticos más extendidos en la práctica clínica

 Estos son solo algunos de los posibles efectos secundarios de la amoxicilina, uno de los antibióticos más extendidos en la práctica clínica. Se consideran ‘muy raros’ porque solo afectan a una de cada 10.000 personas que la toman. En cuanto al medicamento más popular del mundo, la aspirina, el prospecto oficial indica que entre una y 10 de cada 100 personas “pueden sufrir trastornos gastrointestinales (úlceras, sangrados), respiratorios (asma, espasmo bronquial), urticaria, angioedema y alteraciones de la coagulación”

Tras decenas de millones de inyecciones de la vacuna de AstraZeneca, se han documentado rarísimos casos de trombos con fallecimientos, a razón de un caso por cada millón de personas que la recibieron. Cualquier anticonceptivo oral presenta ratios mucho más elevadas de trombosis potencialmente mortales.

La probabilidad de una muerte a causa de esa vacuna es muy inferior a la de un accidente mortal en avión (para qué hablar de un accidente de coche o hasta en bicicleta). Que se sepa, ninguno de esos medicamentos o medios de transporte están prohibidos ni las autoridades ponen limitaciones a su uso. 

Se estima que por cada millón de vacunados con AstraZeneca se evitarán 120.000 contagios, 4.100 ingresos hospitalarios y 800 muertes. El número de vidas humanas que puede salvar esa vacuna es 800 veces superior al de muertes por sus posibles —aunque altísimamente improbables— efectos secundarios. Eso lo ha constatado la Agencia Europea del Medicamento —una institución no precisamente laxa en sus estándares de exigencia— al establecer que, en la aplicación de esa vacuna, los beneficios son muy superiores a los riesgos, y dar luz verde a su uso. 

Hay muchas zonas oscuras en la psicosis colectiva que se ha organizado en torno a la vacuna británica, pero ninguna de ellas es de origen científico. Tiene mucho más que ver con la torpeza de los políticos, con la ignorancia de la población y con lo que reúne todas las apariencias de una guerra comercial salvaje en torno a un negocio en el que se juegan centenares de billones de euros.

El hallazgo en ocho meses de varias vacunas altamente efectivas contra el coronavirus pasará a la historia como una de las hazañas científicas más colosales en la historia de la humanidad. Los estadísticos nos dirán cuántas muertes y cuánta ruina económica se habrían añadido si hubiéramos tenido que seguir combatiendo la pandemia con los medios convencionales: test, rastreadores y, sobre todo, confinamientos masivos y paralización de la actividad económica. 

El logro no habría sido posible sin el esfuerzo gigantesco de miles de científicos de todo el mundo trabajando en abierto, colaborando entre sí e intercambiando sus avances en tiempo real. Durante unos meses, quedó suspendida la competencia en el campo de la investigación biomédica, uno de los más competitivos y opacos que existen.

Incertidumbre ante los vacunados con la primera dosis de AstraZeneca

Pero encontradas las vacunas salvadoras y llegado el momento de producirlas y venderlas, se acabó la tregua y regresó la ley implacable del mercado. La clave de esta batalla está en el precio unitario de cada una de las vacunas. En la actualidad, cada dosis de la vacuna de Moderna cuesta alrededor de 50 euros; la de Pfizer, en torno a 35 euros, y la de AstraZeneca, seis euros. Una diferencia tan extraordinaria que, de no someter el producto a un acoso brutal para sembrar el temor y la desconfianza, se habría comido el mercado mundial con toda facilidad. 

Los responsables de ese laboratorio tomaron la decisión de no lucrarse con la venta de la vacuna mientras dure la pandemia 

¿Por qué la vacuna de AstraZeneca es mucho más barata que sus competidoras? El primer motivo relevante es que no necesita ultracongelación: puede conservarse durante seis meses a la temperatura de un frigorífico doméstico. Sus gastos de distribución y conservación, pues, son infinitamente menores. 

El segundo, aún más importante, es que los responsables de ese laboratorio tomaron la decisión de no lucrarse con la venta de la vacuna mientras dure la pandemia. AstraZeneca vende sus vacunas a precio de coste. Siendo ese coste inferior —por las razones expuestas— al de las otras, ello explica que sea mucho más económica. La diferencia no es científica, es puramente comercial. 

El laboratorio británico tomó otras dos decisiones que resultaron fatales. La primera, permitir que los primeros ensayos clínicos los hiciera la Universidad de Oxford —una institución no preparada para ensayos de esa naturaleza a gran escala—, con resultados iniciales confusos. Sobre esa base inicial se edificó la montaña de dudas que vino después. Cuando se corrigió el error y se acreditó la eficacia de la vacuna, ya era tarde: los tiburones tenían lo que necesitaban.

La segunda equivocación fue no desplegar una estrategia de comunicación, ni siquiera para responder a los ataques. Puesto que no vamos a lucrarnos con la vacuna —al menos a corto plazo—, que sean sus resultados y las instituciones sanitarias quienes den la explicaciones pertinentes. Un desastre predecible: en el mundo actual, el asomo de una duda publicado en un periódico de provincias y agitado convenientemente o unos cuantos tuits bien programados son suficientes para fabricar una noticia global. 

Las consecuencias de destruir la reputación de esa vacuna son muy graves para el mundo rico, pero trágicas para los países pobres. Por su precio y sus condiciones de conservación y distribución, la vacuna de AstraZeneca es la única que puede llevarse y aplicarse masivamente en los países menos desarrollados de África, Asia y Latinoamérica (en ese continente, los gobiernos han optado por la Sputnik rusa, lo que añade a la mezcla el componente geoestratégico).

Es preciso que los gobernantes españoles expliquen varias cosas:

  1. Por qué, por primera y única vez, desatienden por su cuenta los criterios y recomendaciones de la Agencia Europea del Medicamento. ¿Puro miedo, ignorancia insensata, exceso de celo o algo peor?
  2. Por qué esa decisión se toma en un organismo interregional formado por políticos, carente de expertos científicos y sin competencias ejecutivas.
  3. Cuál será el coste en vidas humanas de suprimir la vacuna de AstraZeneca para grandes contingentes de población; cuánto el retraso en culminar los planes de vacunación, y qué harán con las dosis ya pagadas y entregadas cuando se haya completado la vacunación en los tramos de edad en que se permite.
  4. Cuánto se está gastando España en vacunas y cuánto en cada una de ellas. Porque la vacunación nos sale gratis como pacientes, pero no como contribuyentes. Es insólito que a estas alturas algo tan elemental no se haya planteado en el Parlamento español, al menos en algún rato libre que deje el apasionante debate sobre si somos fascistas o comunistas.
  5. Si es razonable asumir el coste sanitario y económico de renunciar a una vacuna de eficacia probada y coste muy inferior por evitar el riesgo infinitesimal de una muerte entre un millón (que, probablemente, también tienen sus competidoras).

Mientras tanto, si usted no la quiere, yo sí. Si me llaman mañana para inyectarme AstraZeneca, lo celebraré doblemente: como enfermo potencial y como pagador de los impuestos con los que se financia esta campaña de salvación nacional.



lunes, 29 de marzo de 2021

Elvira Roca Barea: «Hay gente que no está dispuesta a permitir que se combata la pesadumbre y el complejo de ser español»

 


Elvira Roca Barea: «Hay gente que no está dispuesta a permitir que se combata la pesadumbre y el complejo de ser español»

Aunque la izquierda está empeñada en encasillarla en la batalla ideológica habitual izquierda-derecha, Elvira Roca tiene claro que sus denuncias sobre la pervivencia de la leyenda negra entre nosotros, y sobre las nefastas consecuencias que tiene en nuestra capacidad para avanzar y construir algo juntos, apuntan hacia un problema transversal de todas las ideologías y los partidos.

Cuando uno entrevista a Elvira Roca Barea debe estar preparado para que lo cotidiano irrumpa en la conversación y la deje en suspenso. «No te lo vas a creer», comenta en medio de esta entrevista. «Estoy viendo ahora mismo un halcón posado en una verja. Lo tengo enfrente. ¡Qué bonito es!». Y es que Elvira Roca será la respetadísima autora de Imperiofobia, uno de los más exitosos ensayos modernos, y de Fracasología, una de las vueltas de tuerca más estimulantes al eterno problema de la ‘leyenda negra antiespañola’, pero es, también, una mujer cálida, vitalista y apasionada. Vehemente, incluso, cuando algo la indigna. Por ejemplo, al descubrir que los libros de texto de Historia, todavía hoy, difunden los viejos tópicos de siempre sobre la monarquía castellana medieval ‘teocrática’, frente a la aragonesa ‘democrática’, negándose a extraer la más mínima consecuencia lógica del hecho, reconocido por la Unesco, de que las primeras Cortes ‘democráticas’ del mundo fueran en León.

Pero la conciencia oscura e imperfecta de la realidad rara vez se impone a la energía vital y al optimismo existencial de Elvira Roca Barea, una escritora e investigadora que es ejemplo de antidivismo intelectual. Una curranta de a pie, de darle al tajo sin descanso y con las dosis justas de vanidad. Empeñada en devolver a los españoles una versión más equilibrada y sin intoxicaciones de su historia, una que les permita afrontar el futuro sin injustificados complejos, sin las ataduras de la impotencia, y sin los frenos de la autoflagelación constante por ser español. Está empeñada en acabar con la única singularidad española verdadera, que es este malquerernos empecinado e insensato. Y por tal propósito la llaman facha. Pues vale.

Pregunta: Con Imperiofobia usted se dedicó a desbrozar las mentiras de la leyenda negra y a explicar las causas. Y parece que el éxito (no solo el editorial) la acompañó. Da la sensación de que la conciencia acerca de la manipulación de nuestra historia se abre paso y que está cada vez más extendida.

Respuesta: No he descubierto América. El trabajo de base lo habían venido haciendo muchos historiadores a lo largo del tiempo. Lo que ocurre es que no había trascendido a la opinión pública, porque tenemos un sistema educativo que se ha negado a explicar este problema. Y que sigue igual. Hasta donde yo sé, los libros de texto que hablan de la leyenda negra y de la deformación que supone están en Estados Unidos. En los nuestros no aparece.

Pregunta: ¿No ha cambiado nada entonces?

Respuesta: ¿Qué es lo que aprenden los españoles en la escuela y la enseñanza media? Pues casi lo mismo que hace dos siglos. No hay un cambio apreciable entre lo que se enseñaba en la república y en el franquismo y lo que se enseña en democracia, y lo puedo demostrar. Es la misma idea del fracaso, la decadencia, la intolerancia… con la derrota de la Invencible siempre presente. Hay un cliché que se construye cuando España se convierte en una provincia francesa, con el cambio dinástico de los Austrias a los Borbones, y empieza a aprender su historia a través de los textos franceses. Y desde entonces apenas ha variado. La leyenda negra se sigue alimentando en los libros de texto.

España es un país culturalmente ocupado desde hace muchísimo tiempo

Pregunta: Pero, al menos, cada vez somos más conscientes de que existe.

Respuesta: En el momento en el que esta conciencia parecía que podía abrirse paso, inmediatamente surgió una fuerte reacción que está empeñada en mantener a machamartillo los asuntos de la leyenda negra para que ese argumentario pueda ser utilizado políticamente. En absoluto se ha producido una evolución que nos permita pensar que podemos sacar la historia de España del terreno de la confrontación política para intentar colocarla en su sitio. No solo porque sea Historia de España, sino porque es Historia del mundo. Eso no se da y no hay quien se lo crea.

Ahora existe un empeño muy visible de consagrar el cliché de la España negra como elemento distintivo y contrapuesto de la modernidad, un cliché muy vinculado con la posición progresista. Si no comulgas con ese argumentario y no estás constantemente horrorizado con la historia de España, escandalizado por el eterno binomio Inquisición-Conquista, sino que pretendes colocar las cosas en su contexto, entonces eres un fascista inmediatamente. Hay gente que no está dispuesta a que se combata la pesadumbre y el complejo de ser español. Y eso se hace con toda la intención. Porque lo negrolegendario es fantástico para alimentar las tendencias balcánicas del país. Aquello que quieres destruir debes probar que es malo, de modo que a algunos les va la vida en mantener en pie la leyenda negra.

P.: La idea de la excepcionalidad, el lamento y la queja no dejan de filtrarse en los debates de actualidad.

R.: Ese es un discurso que está en pie desde el siglo XVIII y que se ha tradicionalizado porque estaba destinado a tener éxito. Y es que le quita a cualquier incompetente la responsabilidad de su incompetencia. «Es que en este país no se puede comer bien». No, perdona, en tu casa no se come bien. No es «en este país», es que tú no sabes hacerlo mejor. Todo incompetente se agarra al argumento de «es que en este país» y a partir de ese momento entra en una zona de confort absolutamente fantástica.

Además, compra superioridad moral. Como decía uno de mis profesores en la facultad: «¿A dónde no habría llegado yo si no hubiera nacido en España?». Pues a ningún sitio, habría que decirle, porque era un idiota y un inútil. Y luego está esa tendencia de colgarle al país en general problemas sin causas ni culpables concretos. «Es que España se niega a dialogar», leía recientemente. ¿Cómo es eso? España no tiene boca. En España habrá quienes dialoguen y quienes no y, si quieres denunciar algo, ponle nombre y apellido. Ten el valor de poner nombre a los problemas. Si no, eres un cobarde.

El problema de la balcanización es que funciona: genera redes clientelares de tipo medieval a las que todo el mundo se adapta. ¿Por qué el feudalismo duró tanto? Porque ofrecía seguridad

P.: La idea central de Fracasología es que la historia de España que estudiamos, y que hemos asimilado, nos la han escrito otros, mayormente nuestros enemigos. Es inquietante.

R.: Es que nuestros enemigos fueron nuestros amigos. Al cambio de dinastía no se le ha dado la importancia verdadera que supuso. No estudiamos sus consecuencias. Para mi sorpresa, a varios catedráticos de Historia tuve que contarles yo que durante el siglo XVIII no se escribe en España historia del periodo de los Habsburgo, los Austrias, porque la nueva dinastía necesitaba reafirmarse y optó por enterrar el recuerdo del periodo anterior.

P.: ¿No lo sabían? Es alucinante.

R.: No lo sabían. Y más alucinante fue para mí descubrirlo. Que no se haya publicado un solo trabajo que trate sobre esta cuestión tiene tela.

P.: Sobre todo teniendo en cuenta que es el periodo histórico de la hegemonía mundial de España…

R.: ¡Y el periodo más largo! Y, además de eso, es que es un siglo de excelencia de la civilización europea y occidental. Es que no es cualquier amputación. Es que ese periodo se llama Siglo de Oro y el nombre no se lo pusieron los españoles. Este es un país culturalmente ocupado desde hace muchísimo tiempo.

Somos un país insignificante con una historia gigantesca y esa dualidad hay que aprender a verla y manejarla si queremos que esa historia nos sirva de algo o, al menos, que no sea un lastre

P.: ¿Es reversible esto?

R.: No lo sé. Lo cierto es que hasta el día de hoy ha resistido. Fatal, pero ha resistido. Uno de los problemas grandes que rodean este problema es la confusión ideológica, pensar que esto depende de que gobiernen unos u otros. Pero no tiene nada que ver. Es un problema que atraviesa el país de forma transversal. Y es un proceso tremendamente difícil de revertir.

P.: Habla de la transversalidad, pero usted misma ha reconocido que la leyenda negra es un discurso imbricado actualmente con el progresismo…

R.: Pero esa corriente ideológica, en el momento que haya un cambio de poder, se traslada a la derecha y no pasa nada. El progresismo no disimula lo que la derecha disimula. En ese sentido, la derecha es peor, porque tiene la mala costumbre de envolverse en la bandera y lleva a engaño a propios y extraños.

P.: No sé yo si está justificada una equiparación tan radical.

R.: A los hechos me remito. Ha habido cuarenta años de democracia en los que han gobernado las derechas en amplios periodos ¿Y qué? ¿En algún momento se ha producido alguna mejora, siquiera fuera mínima, en relación con el problema de la balcanización del país y de su división en reinos de taifas, inoperantes e incapaces de hacer frente a problemas graves como estamos viendo ahora mismo? ¿Entonces?

Tenemos un sistema educativo que se ha negado a explicar qué es la leyenda negra y qué supone

P.: El historiador Enrique Martínez Ruiz advertía el año pasado, al presentar su libro sobre Felipe II, de que no va a ser fácil desmontar en la cultura popular los clichés de la leyenda negra porque están muy asentados. ¿Está de acuerdo?

R.: Muy asentados. Es que forman parte de la educación. Es que ya forman parte de la tradición de la historia de España aquí y fuera.

P.: ¿Y cuál es el camino? ¿Cómo defendemos nuestro espacio para construir una historia desacomplejada?

R.: Lo defendemos haciendo cada uno lo que puede en su rincón. Porque nosotros no tenemos instituciones que defiendan una visión común. Ahora mismo, el argumentario oficial en cada territorio tiene que ver con sus hechos diferenciales y con la exaltación regionalista. Y todo lo demás queda fuera. Esa alimentación enfermiza del localismo lleva a no mirar más que hacia adentro, y no mirar hacia fuera. Y, como consecuencia, el país ni pincha ni corta en ningún sitio, y entonces te explicas lo que pasó recientemente con el Sáhara, por ejemplo, y con la posición de EE.UU., apoyando a Marruecos, que es consecuencia de la insignificancia de la política exterior española en el mundo.

A los españoles se les enseña en la escuela casi lo mismo que hace dos siglos; no hay un cambio apreciable entre la II República, la dictadura y la España de la Transición

P.: Ha hablado de la balcanización del país como algo hecho…

R.: La enfermedad de la balcanización, cuando se adueña de un territorio, es terrible. Y lo es porque funciona: genera redes clientelares muy cercanas que provocan una situación feudal a la que todo el mundo se adapta. ¿Por qué el feudalismo duró tantísimo tiempo? Porque ofrecía seguridad. En un Estado en el que gobierna la ley, las instancias de poder no son inmediatas y no las ves. Lo otro es más sencillo. Sabes que para que te vaya bien en un sitio tienes que entenderte con fulanito y menganito. Eso lleva a caer en la insignificancia de las sociedades, pero funciona, porque todo el mundo quiere sentirse seguro.

P.: Nosotros nos borramos de la política exterior y otros nos borran de la historia universal, como Harari…

R.: Es que Harari pertenece a una corriente, que es la anglosajona, en la que la historia de España no tiene presencia de ninguna clase. En el mundo anglosajón la vuelta al mundo ni aparece, porque no la hicieron ellos. En realidad, tiene su lógica. El problema lo tienes tú cuando crees que algo tuyo solo tiene importancia, o solo existe cuando tiene repercusión en el ámbito cultural de lengua inglesa. En ese momento estás muerto, porque no tienes poder de decisión sobre ti mismo. Gracias a los demás, redescubrimos el teatro del Siglo de Oro, a Cervantes -conservado en este caso por los ingleses- y hasta nos hemos enterado por los demás de que el flamenco era guay, que si no aquí seguiría despreciado. Somos nosotros los que tenemos un problema de autoestima y de autorrepresentación. ¿Que los ingleses no valoran la vuelta al mundo? Pues muy bien. ¿Por qué la iban a tener que valorar? Ellos no estaban allí. Eres tú el que tienes que colocar ese hecho histórico en su sitio y obligar a los otros a que lo miren.

P.: ¿Cómo es posible que el aniversario de la primera vuelta al mundo haya pasado sin pena ni gloria en España? ¿Ya no somos capaces de celebrar ni lo más obvio?

R.: Y porque han hecho algo los portugueses, que si no… nada de nada. Por más que nos hayan podido endemoniar por su afán de obviar la presencia española, pero, al menos, le han dado un poco de brillo. Porque nosotros… ¿cómo vamos a celebrar algo que tiene que ver con España si España es el enemigo a batir? ¿Cómo vas a celebrar un acontecimiento histórico que te dice a las claras que en las épocas de unidad este país ha sido capaz de hacer grandísimas cosas en el mundo? Es una patología social bien grande, muy grave. Por eso me pone de muy mal humor cuando la gente reduce esto a la derecha y la izquierda. Pues no, porque a buena parte de la derecha española la ha educado la Iglesia católica, que asumió también estos parámetros.

En estos momentos existe un empeño muy visible en consagrar el cliché de la España negra como un elemento muy vinculado con lo progresista. Si no estás horrorizado con la historia de España, inmediatamente eres un fascista

P.: El documental de José Luis López Linares en el que usted colabora, España. La primera globalización, parece ir en la línea de poner el foco para realzar lo olvidado…

R.: Lo que contamos no es algo que nos hayamos sacado de la manga de repente. Son muchos los historiadores que lo han documentado. Y de nuevo investigadores extranjeros que nos han ayudado a ver la crucial importancia económica que tuvo la conexión de las economías de los imperios Ming y los Habsburgo, y la transformación económica y fiscal que supuso para el Imperio chino la masiva llegada de la plata española. Una verdadera revolución, hasta el punto de que se duplica la población del país asiático. También la conciencia de esto la hemos importado.

P.: En este periodo, el virreinato de Nueva España (México) era la región más próspera del planeta. Algo muy poco conocido incluso por los propios mexicanos.

R.: Ahora están empezando a darse cuenta de que lo que ahora es su país jugó un papel esencial en la primera globalización. Y que era uno de los territorios más ricos del mundo. Pero esto tampoco aparecerá jamás en los libros de texto de México, porque Estados Unidos realizó en Hispanoamérica una política muy inteligente -desde su interés- para ensalzar aquella parte de la historia americana, la indigenista, la de los particularismos, que nunca permitiría una unificación, a diferencia de la española.

Lo negrolegendario es fantástico para alimentar las tendencias balcánicas del país. De modo que a algunos les va la vida en mantener esos clichés

P.: Tiene su guasa que los Estados Unidos sean promotores del indigenismo, ellos que arrasaron con la población india…

R.: Es muy curioso que esto a ellos no les afecte políticamente. Aunque ahora que están más debilitados les va a empezar a tocar. Pero hasta ahora ha sido una cosa como de coros y danzas que no les ha generado conflictividad política, mientras que en Hispanoamérica la ha provocado de forma tremenda. Lo que no se quiere entender es que antes de la llegada de los españoles había muchos pueblos diferentes y no se querían entre sí.

P.: De hecho, creo que en el documental explican que buena parte de las cuantiosas reservas de oro y plata fueron saqueadas en los procesos de independencia por los supuestos aliados de las élites criollas contra España, fundamentalmente Gran Bretaña.

R.: Casi todos los tesoros virreinales cayeron en manos de Inglaterra. No hablamos de cualquier cosa, sino de cantidades astronómicas, porque el tesoro de la Monarquía hispánica no estaba en Madrid, sino en las capitales virreinales. Que esto no se haya sabido tiene que ver con el manto de silencio que cayó sobre el modo como se produjo la fragmentación del imperio. Pero está documentado desde hace muchísimo tiempo. Se saben hasta los nombres de los barcos en los que los ingleses se llevaron el oro a Londres, y los nombres de las personas que lo realizaron. Ha sido uno de los saqueos más monumentales de la historia, y el quebranto económico que produjo en los territorios emancipados de España fue brutal. Eso fue posible gracias a la ayuda de unas clases dirigentes, que se transformaron en parasitarias y extractivas. Y lo que te rondaré, morena.

P.: ¿Fue esa fragmentación la prueba, como tantos defienden, de la decadencia del Imperio español?

R.: Esa fragmentación tenía que producirse de un modo u otro porque, a esas alturas, la gestión de un imperio de semejante tamaño era cada vez más difícil de mantener. Un imperio tan grande y tan desparramado, y con océanos de por medio, tenía que fragmentarse inevitablemente. No tiene nada que ver con una presunta decadencia. Eso es una estupidez. El fracaso hubiera sido que se hubiera deshecho a los 50 años, o a los 70 años, como les pasó a los ingleses. Si tomas en cuenta el factor tiempo y el factor extensión territorial, el Imperio español tiene pocos parangones. El Imperio romano duró más, pero fue mucho más pequeño y organizado alrededor de un mar más doméstico y reducido. El éxito formidable del Imperio español fue haber sido capaz de mantenerse unido durante siglos.

Ten el valor de poner nombre a los problemas; si no, eres un cobarde

P.: Y cierta comunidad cultural permanece.

R.: De hecho, los territorios que vinculó, mal que nos pese, siguen formando parte de una unidad cultural que no se fragmenta. Lo que sí puede dividirse más son las naciones hispanoamericanas, que están al pique de un repique de una nueva balcanización política. Pero las bases lingüísticas y culturales sobre las que el imperio funcionó durante tanto tiempo fueron tan eficaces que, a día de hoy, se mantienen. Siglos después, estudiamos la misma literatura, mantenemos los mismos referentes culturales. Pero hay que dejar claro que este es un éxito de los españoles de entonces, no de nosotros. Un error muy habitual es no saber distinguir la España del siglo XVII de la de ahora. Mira la cantidad de locos que creen que Felipe II y Franco son lo mismo.

El tiempo pasa. Cuando se decía ‘España’ en el siglo XVII, se nombraba a la gran potencia del momento, y cuando se la nombra ahora se nombra no ya a una nación de segunda, sino de tercera y malamente. Eso hay que tenerlo claro para evitar un tipo de complejo, el de quienes se creen que, porque fuimos importantes en la Edad Moderna, pintamos algo en el mundo: no, hoy no somos nada ni significamos nada. Otros, en cambio, no se han enterado de que el imperio se acabó y creen que tienen que luchar contra él y que son Bartolomé de las Casas. Son la cara y cruz de la misma moneda. Gente que no se ha enterado de que el tiempo ha pasado y que estamos en una situación diferente, y que lo que tenemos que hacer es intentar objetivar la historia de ese imperio, colocarlo en su sitio en la historia del mundo, y, hasta cierto punto, liberarnos de él.

P.: Liberarnos de él… ¿es una carga muy pesada tener una historia tan relevante para un país que ya no lo es?

R.: Exactamente. Somos un país insignificante con una historia gigantesca detrás. Y esa dualidad hay que aprender a verla y a manejarla bien en defensa propia. Si queremos que esa historia nos sirva para algo o, al menos, si queremos que no sea un lastre del que no podemos tirar una generación tras otra.

P.: En cierto modo, la leyenda negra a los españoles del presente nos viene muy bien para justificar nuestra pequeñez.

R.: El argumentario perdura porque tiene una serie de ventajas. Es que, una vez acabado el Imperio español, si le echas la culpa de todo lo que hay sigues estando en el terreno comportable de la justificación que te quita a ti de en medio. Yo no tengo la culpa. En una reciente intervención, el presidente de México, López Obrador, al preguntarle por un caso de corrupción, respondió: «Es que esto es lo que dejaron los españoles». Tan ricamente. Si naces español y te cae esto encima, una herencia histórica como la del imperio, sin comerlo ni beberlo, es difícil que no te aplaste.

slide de imagenes

Eduardo Nieto: «Nunca olvidaré la emoción que viví la primera vez que salí en la procesión de la Patrona, en 1981».

VICTORIA, GLORIA A TI El fotógrafo Eduardo Nieto Cruz se acerca a los micrófonos de la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis d...