miércoles, 21 de abril de 2021

TENIENTE CORONEL INTERPRETA EL AHLLELUJAH DE COHEN.



El teniente coronel interpreta el Hallelujah de Cohen en el acto por los militares caídos en la pandemia.


Enseñat, el teniente coronel que conmovió con su voz al Ejército en el homenaje a los caídos.

El Agregado Militar de la Embajada de España en Lisboa posee una larga trayectoria en el Ejército de Tierra. La música es su otra gran vocación.

Cuando a Fernando Manuel Enseñat Berea, teniente coronel del Ejército de Tierra, lo llamaron desde el Ministerio de Defensa para participar en el homenaje en honor de los 27 muertos por la Covid-19 en las Fuerzas Armadas, se entregó a ello con rigor y dedicación.

El encargo, cuenta a EL ESPAÑOL, era interpretar, con su excepcional voz de barítono, una versión del Hallelujah de Leonard Cohen. "La preparé a conciencia. Queríamos aportar nuestro granito de arena a la ceremonia. Fue un honor rendirles memoria". 


 Al acto, celebrado en la Escuela de Guerra del Ejército, en Madrid, asistió toda la plana mayor del Ministerio de Defensa: desde la ministra Margarita Robles, pasando por los jefes de los Ejércitos hasta la directora del CNI, Paz Esteban, así como otros representantes castrenses. También estaba la número dos de Robles, la secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro. VIDEO:

FIN VIDEO:

Uno de los momentos más destacados fue cuando Enseñat alzó su voz e interpretó la pieza que le había sido designada. Su voz conmovió a los presentes y fue la imagen más destacada en un evento que sirvió para arropar a los familiares de los caídos y para recordar y resaltar la labor de los militares combatiendo la pandemia. 

"Se ha escrito una página en la historia de España con mucho dolor y también con mucho orgullo por la labor de las Fuerzas Armadas", dijo la ministra. 

Fernando Enseñat es gallego, de La Coruña. Tiene 53 años y lleva 34 en el Ejército de Tierra. Ingresó en la Academia Militar de Zaragoza en el año 1987. Su primer destino al graduarse fue como teniente en la Brigada de Infantería Ligera Aerotransportable (BRILAT) en Pontevedra.

Estando allí, en los años posteriores, participó en diversas misiones internacionales. Pisó Bosnia, después Kosovo, y de manera más reciente estuvo destinado en El Líbano, también en zona de conflicto.  

Actualmente es Agregado Militar ante la Embajada de España en Lisboa y a lo largo de su dilatada trayectoria militar, plagada de múltiples destinos como Estrasburgo, Hamburgo o Colonia, ha operado en buena medida como enlace entre las Fuerzas Armadas de España y las de distintos países.

Su relación con la música

Su relación tanto con el Ejército español como con la música le viene, en gran medida, de familia. Por un lado, creció en el seno de una estirpe de tradición castrense. Tanto él como su hermano Amador (teniente general y director del Gabinete Técnico de la ministra de Defensa) son, de hecho, la cuarta generación de militares de esa familia.

Por otro, la vertiente musical le proviene de los antepasados de su madre. Algunos tan ilustres como su tío bisabuelo, Andrés Gaos Berea, compositor y violinista gallego que cobró sobre todo gran relevancia en Buenos Aires a principios del siglo XX. 

"La música siempre ha gustado en la familia. De niño mi madre me llevaba al Teatro de la Zarzuela, y también a la ópera en sus respectivas temporadas", explica a EL ESPAÑOL.



Empezó a estudiar canto en el conservatorio de La Coruña con apenas 14 años. En Madrid, Inés Rivadeneira, una de las grandes mezzosoprano españolas, se convirtió en su profesora. Acudía media hora a la semana a su estudio ubicado en la calle San Nicolás, muy cerca del Teatro Real. Hasta su fallecimiento el pasado mes de agosto, Fernando continuó acercándose por allí. 

Al ingresar en la Academia Militar de Zaragoza, años después, la música se convirtió en una actividad para él secundaria, pero importante. "Ya desde el primer destino, intenté compaginar mi vida profesional con el estudio de la música. No de manera profesional, es decir, no ejercito la voz ocho horas al día, pero sí con mucha frecuencia todos los años desde la adolescencia", dice. Priorizando su empleo militar, así ha hecho siempre desde entonces. 

Eventos solidarios

La interpretación, que sorprendió y conmovió a muchos, no era algo nuevo para Enseñat. La música ha sido un elemento de evasión, de formación de estudio a conciencia. También se trata de una de sus principales aficiones.

Ha participado en innumerables conciertos solidarios, interpretando piezas de ópera, zarzuelas. Humilde, dice que su voz es producto del trabajo y de una larga formación, pero en cada destino nuevo en el que recala, quienes conocen su fama le piden que cante en algún acto benéfico, en alguna gala solidaria, en compañía de otros virtuosos o de las bandas propias del lugar.

Hace dos años participó en el Concierto de Primavera de la Banda Sinfónica do Exército Portugués. Junto a los más de 80 músicos de esa prestigiosa banda, interpretó romanzas de Zarzuela de Luisa Fernanda (Los Vareadores), La Dolorosa (Me da mucho que pensar el hermano Rafael) y Katiuska (Calor de Nido).

Dice Fernando Enseñat que la tragedia del coronavirus también le ha tocado a él de cerca, ya que conocía a alguno de los 27 homenajeados: "Entre ellos había un compañero de promoción. Eso me concernía especialmente. Todos hemos vivido un año muy complicado. Hemos sentido y sufrido en carne propia lo que está pasando con nuestros familiares. Por eso, en el acto se respiraba tanta verdad y tanto sentimiento".


domingo, 11 de abril de 2021

El Ministerio de Defensa elige a los 'Embajadores de la Marca Ejército de España' de Málaga.


Fernández Verni, González de Lara, Braulio Medel, Juan Fraile, Carmen Thyssen, Remedios Cervantes, Federico Beltrán, Antonio J. González y Pedro Luis Gómez recibirán sus credenciales en Sevilla y Granada.



Franciscco Fernández Verni, delegado de la Marca Ejército de España en Málaga, recibió su nombramiento en el Ministerio de Defensa en Madrid. / SUR.

El Ministerio de Defensa ha elegido como representantes por Málaga de la recién creada 'Marca Ejército de España' a nueve personas, en concreto el presidente de la CEA y de la CEM, Javier González de Lara; el presidente de la Fundación Unicaja, Braulio Medel; el vicepresidente de Unicaja y ex presidente de la Diputación, Juan Fraile; la baronesa Thyssen, Carmen Cervera; la actriz Remedios Cervantes, el empresario Federico Beltrán, el presidente de la Asociación Nacional de Legionarios de Honor 'Ortega Munilla' Francisco Fernández Verni, el ex hermano mayor de Mena Antonio Jesús González y el periodista y director de Publicaciones de SUR Pedro Luis Gómez, quienes recibirán el nombramiento en actos que se están celebrando en estos días en las sedes de las capitanías generales de Sevilla y Granada.

La 'Marca Ejército' pretende trasladar a los ciudadanos «lo que es y representa el Ejército de Tierra como institución al servicio de la sociedad dentro de las Fuerzas Armadas. Un servicio permanente integrado por unos valores que le confieren su razón de ser y su identidad. Estos valores, a menudo globales e intangibles, se materializan no sólo en el marco de las operaciones militares en el exterior, sino también, muy especialmente, en el apoyo a las autoridades civiles ante situaciones de emergencia o de interés general, en las que el Ejército manifiesta de forma inmediata su disponibilidad al servicio de todos los españoles«, explica la carta remitida por el general Francisco Javier Varela a los elegidos.

Además de aceptar el reconocimiento de la Institución a su trayectoria profesional, «como Embajador de Marca Ejército, se invita a los miembros que han de asumir el compromiso de contribuir a la difusión y fortalecimiento de la visión de la marca«, continúa la misiva que se ha enviado a los elegidos que lo han sido por distinguirse, de una u otra forma, en sus respectivos ámbitos profesionales, en la defensa y promoción de las actividades y objetivos del Ejército de España.

La primera entrega de los primeros títulos de la Marca Ejército de Tierra tuvo lugar el pasado mes en Madrid, asistiendo por Málaga quien será su delegado en la provincia, Francisco Fernández Verni, actual presidente de la Asociación Nacional de Legionarios de Honor 'Ortega Munilla', que recibió el título junto a importantes personalidades de la vida nacional y madrileña.

sábado, 10 de abril de 2021



A mí, AstraZeneca, por favor



Ignacio Varela-El Confidencial

“Reacciones alérgicas que pueden ser graves y, en ocasiones, producir la muerte”. Estos son los posibles efectos secundarios de la amoxicilina, una de los antibióticos más extendidos en la práctica clínica

 Estos son solo algunos de los posibles efectos secundarios de la amoxicilina, uno de los antibióticos más extendidos en la práctica clínica. Se consideran ‘muy raros’ porque solo afectan a una de cada 10.000 personas que la toman. En cuanto al medicamento más popular del mundo, la aspirina, el prospecto oficial indica que entre una y 10 de cada 100 personas “pueden sufrir trastornos gastrointestinales (úlceras, sangrados), respiratorios (asma, espasmo bronquial), urticaria, angioedema y alteraciones de la coagulación”

Tras decenas de millones de inyecciones de la vacuna de AstraZeneca, se han documentado rarísimos casos de trombos con fallecimientos, a razón de un caso por cada millón de personas que la recibieron. Cualquier anticonceptivo oral presenta ratios mucho más elevadas de trombosis potencialmente mortales.

La probabilidad de una muerte a causa de esa vacuna es muy inferior a la de un accidente mortal en avión (para qué hablar de un accidente de coche o hasta en bicicleta). Que se sepa, ninguno de esos medicamentos o medios de transporte están prohibidos ni las autoridades ponen limitaciones a su uso. 

Se estima que por cada millón de vacunados con AstraZeneca se evitarán 120.000 contagios, 4.100 ingresos hospitalarios y 800 muertes. El número de vidas humanas que puede salvar esa vacuna es 800 veces superior al de muertes por sus posibles —aunque altísimamente improbables— efectos secundarios. Eso lo ha constatado la Agencia Europea del Medicamento —una institución no precisamente laxa en sus estándares de exigencia— al establecer que, en la aplicación de esa vacuna, los beneficios son muy superiores a los riesgos, y dar luz verde a su uso. 

Hay muchas zonas oscuras en la psicosis colectiva que se ha organizado en torno a la vacuna británica, pero ninguna de ellas es de origen científico. Tiene mucho más que ver con la torpeza de los políticos, con la ignorancia de la población y con lo que reúne todas las apariencias de una guerra comercial salvaje en torno a un negocio en el que se juegan centenares de billones de euros.

El hallazgo en ocho meses de varias vacunas altamente efectivas contra el coronavirus pasará a la historia como una de las hazañas científicas más colosales en la historia de la humanidad. Los estadísticos nos dirán cuántas muertes y cuánta ruina económica se habrían añadido si hubiéramos tenido que seguir combatiendo la pandemia con los medios convencionales: test, rastreadores y, sobre todo, confinamientos masivos y paralización de la actividad económica. 

El logro no habría sido posible sin el esfuerzo gigantesco de miles de científicos de todo el mundo trabajando en abierto, colaborando entre sí e intercambiando sus avances en tiempo real. Durante unos meses, quedó suspendida la competencia en el campo de la investigación biomédica, uno de los más competitivos y opacos que existen.

Incertidumbre ante los vacunados con la primera dosis de AstraZeneca

Pero encontradas las vacunas salvadoras y llegado el momento de producirlas y venderlas, se acabó la tregua y regresó la ley implacable del mercado. La clave de esta batalla está en el precio unitario de cada una de las vacunas. En la actualidad, cada dosis de la vacuna de Moderna cuesta alrededor de 50 euros; la de Pfizer, en torno a 35 euros, y la de AstraZeneca, seis euros. Una diferencia tan extraordinaria que, de no someter el producto a un acoso brutal para sembrar el temor y la desconfianza, se habría comido el mercado mundial con toda facilidad. 

Los responsables de ese laboratorio tomaron la decisión de no lucrarse con la venta de la vacuna mientras dure la pandemia 

¿Por qué la vacuna de AstraZeneca es mucho más barata que sus competidoras? El primer motivo relevante es que no necesita ultracongelación: puede conservarse durante seis meses a la temperatura de un frigorífico doméstico. Sus gastos de distribución y conservación, pues, son infinitamente menores. 

El segundo, aún más importante, es que los responsables de ese laboratorio tomaron la decisión de no lucrarse con la venta de la vacuna mientras dure la pandemia. AstraZeneca vende sus vacunas a precio de coste. Siendo ese coste inferior —por las razones expuestas— al de las otras, ello explica que sea mucho más económica. La diferencia no es científica, es puramente comercial. 

El laboratorio británico tomó otras dos decisiones que resultaron fatales. La primera, permitir que los primeros ensayos clínicos los hiciera la Universidad de Oxford —una institución no preparada para ensayos de esa naturaleza a gran escala—, con resultados iniciales confusos. Sobre esa base inicial se edificó la montaña de dudas que vino después. Cuando se corrigió el error y se acreditó la eficacia de la vacuna, ya era tarde: los tiburones tenían lo que necesitaban.

La segunda equivocación fue no desplegar una estrategia de comunicación, ni siquiera para responder a los ataques. Puesto que no vamos a lucrarnos con la vacuna —al menos a corto plazo—, que sean sus resultados y las instituciones sanitarias quienes den la explicaciones pertinentes. Un desastre predecible: en el mundo actual, el asomo de una duda publicado en un periódico de provincias y agitado convenientemente o unos cuantos tuits bien programados son suficientes para fabricar una noticia global. 

Las consecuencias de destruir la reputación de esa vacuna son muy graves para el mundo rico, pero trágicas para los países pobres. Por su precio y sus condiciones de conservación y distribución, la vacuna de AstraZeneca es la única que puede llevarse y aplicarse masivamente en los países menos desarrollados de África, Asia y Latinoamérica (en ese continente, los gobiernos han optado por la Sputnik rusa, lo que añade a la mezcla el componente geoestratégico).

Es preciso que los gobernantes españoles expliquen varias cosas:

  1. Por qué, por primera y única vez, desatienden por su cuenta los criterios y recomendaciones de la Agencia Europea del Medicamento. ¿Puro miedo, ignorancia insensata, exceso de celo o algo peor?
  2. Por qué esa decisión se toma en un organismo interregional formado por políticos, carente de expertos científicos y sin competencias ejecutivas.
  3. Cuál será el coste en vidas humanas de suprimir la vacuna de AstraZeneca para grandes contingentes de población; cuánto el retraso en culminar los planes de vacunación, y qué harán con las dosis ya pagadas y entregadas cuando se haya completado la vacunación en los tramos de edad en que se permite.
  4. Cuánto se está gastando España en vacunas y cuánto en cada una de ellas. Porque la vacunación nos sale gratis como pacientes, pero no como contribuyentes. Es insólito que a estas alturas algo tan elemental no se haya planteado en el Parlamento español, al menos en algún rato libre que deje el apasionante debate sobre si somos fascistas o comunistas.
  5. Si es razonable asumir el coste sanitario y económico de renunciar a una vacuna de eficacia probada y coste muy inferior por evitar el riesgo infinitesimal de una muerte entre un millón (que, probablemente, también tienen sus competidoras).

Mientras tanto, si usted no la quiere, yo sí. Si me llaman mañana para inyectarme AstraZeneca, lo celebraré doblemente: como enfermo potencial y como pagador de los impuestos con los que se financia esta campaña de salvación nacional.



TENIENTE CORONEL INTERPRETA EL AHLLELUJAH DE COHEN.

El teniente coronel interpreta el Hallelujah de Cohen en el acto por los militares caídos en la pandemia. Enseñat, el teniente coronel que c...